Utilidad del Gesto Arquitectónico y la Expresión Simbólica

 

  La arquitectura no es simplemente la creación de edificios, sino que busca unir las necesidades practicas con la cultura y el arte.  Esto responde a un nivel físico y de utilidad en base a nuestras necesidades de un techo y de cubrir las leyes de la naturaleza. Por otro lado, muestra una idea o una expresión simbólica que nos permite disfrutar del espacio que se contempla y la impresión del diseño visual. Por lo que, la arquitectura crea un equilibrio tanto en el funcionamiento, cómo en el mensaje que transmite o la belleza que se percibe.

  Primero, el propósito de cualquier construcción se basa en la funcionalidad física y en las necesidades del diario vivir. Destacando la idea de Aristóteles de aprender a través de la observación, la construcción se analiza en base al espacio del entorno y la coexistencia con la naturaleza.  En un nivel práctico, la construcción de edificios resuelve necesidades básicas como el tener un techo, una estructura y espacios seguros para el movimiento de las personas, por ejemplo, una autopista o una casa sencilla.  En este punto, si una obra solo busca resolver las necesidades prácticas básicas, se queda como un trabajo técnico sin emoción y deja de lado lo llamativo de la arquitectura.

  Segundo, la arquitectura se puede observar reflejada cuando se le agregan ideas, intenciones y cultura al diseño visual. Además, añadiendo el pensamiento de Platón sobre las ideas abstractas, una obra transmite tradiciones culturales o rituales, como se ve en templos antiguos o desfiles.  Por otro lado, el texto sobre descifrar esta disciplina, demuestra que la arquitectura busca ir más allá que las necesidades básicas, porque nos da la oportunidad de contemplar y admirar la forma que se percibe visualmente. Por ejemplo, las casas famosas como la Villa Savoye de Le Corbusier o la Villa Rotonda de Palladio, donde se puede observar el uso de sus columnas o las formas modernas que nos cuentan una historial cultural de siglos pasados.

  En conclusión, la arquitectura combina y equilibra la utilidad con la belleza.  Esto se logra con el buen funcionamiento del espacio y al mismo tiempo crear admiración o un significado para las personas. Mientras que una construcción simple satisface las necesidades básicas, y es un ejemplo de cómo el gesto arquitectónico aporta el valor simbólico del ser humano al habitar el espacio. En fin, cada obra arquitectónica queda abierta a la interpretación de su época, uniendo la realidad con las culturas pasadas.

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